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Radicales libres Oxidación Envejecimiento

El envejecimiento es un proceso inherente a la vida somos organismos que viven con oxigeno y por tanto nos oxidamos y esto es normal, nuestro cuerpo está preparado para luchar contra esta oxidación mediante sofisticados sistemas que nos permiten mantener el equilibrio entre la oxidación que genera un tipo de “toxinas” que llamamos radicales libres y su neutralización. Con el tiempo, los tóxicos y los hábitos poco saludables este sistema recuperador se enlentece y cada vez es menos eficaz. Entonces comienza un envejecimiento acelerado  que es ,de lejos, el factor de riesgo más importante para todas las enfermedades. Si pudiéramos evitarlo podríamos evitar no una sino muchas enfermedades que son el resultado de esta degeneración en cierto modo natural , no hablamos solo de envejecimiento externo sino de un envejecimiento global de nuestros órganos y sistemas , hablamos de mantenernos sanos y con buena calidad de vida el máximo tiempo posible , muchos medicamentos actuales están enfocados a prevenir enfermedades o factores de riesgo, por ejemplo cardiovascular ¿Por qué no conseguir controlar el envejecimiento un factor de riesgo para evitar futuras enfermedades? ¿Es ciencia ficción?

Los radicales libres tienen efectos buenos y malos, su alta reactividad hace que intervengan en mecanismos de defensa natural contra bacterias, virus y células cancerosas pero también oxidan lípidos y proteínas y ADN provocando efectos dañinos, por tanto no se trata de atiborrarse a antioxidantes sino de conseguir el equilibrio y mantenerlo el máximo tiempo posible, controlándolo periódicamente como controlamos el colesterol, los triglicéridos o cualquier otro factor de riesgo solo que en este caso hablamos de que el desequilibrio en el sistema de radicales libres se ha relacionado con enfermedades como el Alzheimer, cáncer, depresión, ansiedad, aterosclerosis, fibromialgia etc..

Poder medir y controlar este factor de riesgo permite desarrollar estrategias de intervención, las cuales pueden contribuir a retrasar la progresión de un problema/enfermedad, así como para mejorar el resultado y después poder aumentar la calidad de vida. De hecho, tanto la comunidad internacional científica como la médica reconocen el estrés oxidativo como un nuevo factor de riesgo para la salud especialmente si se prolonga y se asocia con otros factores de riesgo conocidos, como la hipertensión arterial, perfiles altos de lípidos, hiperglucemia, sobrepeso y tabaquismo. Es decir, en resumen, estamos ante “síntoma invisible” que si se detecta puede ayudar a prevenir enfermedades antes de que surjan los síntomas patológicos.

¿Podemos controlar nuestra oxidación?

¿Qué diríais si os dijera que a día de hoy ya se puede medir, conocer cuál es nuestro punto de equilibrio y cuidarnos con el objetivo de mantenernos ahí el máximo tiempo posible?, y esto no es ciencia ficción..

El primer paso para controlar algo es poder medirlo de manera exacta y precisa.

¿Cómo y qué medimos?

Hasta ahora solo existían medidas aproximadas (ver post estrés oxidativo) Ahora podemos medir no solo el estrés oxidativo sino nuestra capacidad para combatirlo.

Existen varios parámetros a medir:

TEST FORT : mide el total de radicales orgánicos, evalúa el estrés oxidativo global en una muestra de sangre.

TEST FORD: evalúa  nuestra defensa frente a los radicales libres, nuestro nivel de antioxidantes, es decir, nuestra capacidad de defensa frente a un determinado nivel de estrés oxidativo.

INDICE DE EQUILIBRIO REDOX_: es una valoración global de nuestro estado de oxidación- reducción, se expresa como un número del  0 al 100 identificando 5 tipos diferentes de perfiles específicos de los que os hablaremos más adelante.

Es decir, en resumen, podemos medir nuestro nivel de

 

, nuestras defensas contra ellos y calcular nuestro índice de equilibrio.

Es recomendable analizar la sangre cuando estamos y nos sentimos bien (o, en el caso de pacientes crónicos, en condiciones estables, evitando, por ejemplo, períodos inmediatamente posteriores a la crisis y/o terapias con medicamentos) para establecer el punto de referencia saludable de la persona. Esto asegura que cualquier cambio en los niveles se detecta fácilmente y se evalúa rápidamente.

Para establecer unos valores de referencia de FORT y FORD, se debe evitar hacer las pruebas después de una comida pesada (los alimentos interfieren con los valores FORD), durante un tratamiento farmacológico (e.j. antibióticos), inmediatamente después de hacer ejercicio físico, etc. Es preferible hacer la prueba cuando la persona está en reposo y en ayunas. Pero sobretodo es importante realizar siempre las pruebas en las mismas condiciones.

En función de los resultados obtenidos definimos 5 niveles de estrés oxidativo:

estres oxidativo resultados

eo2

¿Quién debe hacerse este test?

  • Paciente saludable de mediana edad que se cuida y sigue tratamiento antiedad que quiere mantener su alta calidad de vida, para conocer su punto de equilibrio y hacer seguimiento periódico y mantenimiento correcto y preventivo de enfermedades
  • Paciente en tratamiento con suplementos multivitaminicos y antioxidantes para valorar la eficacia del tratamiento.
  • Personas que quieran detectar los primeros signos de envejecimiento
  • Deportistas para ayudar a minimizar la fatiga muscular, sobreentrenamiento y lesiones durante el ejercicio y la carga competitiva. Reducir el estrés oxidativo(EO) ha demostrado que aumenta el rendimiento. Mediante la supervisión del EO, los médicos del deporte ajustan los regímenes de entrenamiento en función de las necesidades individuales. Médicos deportivos e institutos a nivel global emplean el análisis de FORT y FORD.
  • monitorizar el progreso de las recomendaciones incluyendo los cambios de estilo de vida, dieta y
  • Personas con un estilo de vida estresante y hábitos alimenticios pobres.
  • personas que se están recuperando de una cirugía o de una enfermedad grave.
  • Personas que dependen en gran medida de estimulantes como la cafeína, alcohol, nicotina y azúcar.
  • Personas con enfermedades y tratamientos crónicos como diabetes, EPOC, estados inflamatorios etc…
  • Mujeres menopáusicas o post menopáusicas, con tratamientos hormonales, mujeres que toman anticonceptivos, con sobrepeso
  • Personas que han padecido un cáncer post tratamiento.
  • Toda persona que quiera cuidarse .

¿Qué podemos tomar en caso de estrés oxidativo?

Cada caso es diferente y debe ser estudiado específicamente en líneas generales, es esencial que los suplementos se tomen bajo las mejores condiciones, para alcanzar la absorción máxima y la mejor asimilación.

La dieta, especialmente las frutas, las verduras, los frutos secos y las semillas, proporcionan una fuente rica en sustancias antioxidantes y vitaminas, y otros micronutrientes con características antioxidantes, que son una importante fuente exógena de compuestos capaz de aumentar las respuestas celulares al estrés oxidativo.

Por ejemplo, vitaminas esenciales, como la vitamina C que tiene un alto poder de reducción y es capaz de eliminar una gran variedad de radicales libres, no son sintetizadas en los seres humanos. Además, al menos 60 carotenoides se encuentran en frutas. Basándose en el análisis de los datos epidemiológicos disponibles, una ingesta diaria de al menos 400gr. de fruta y verdura ha sido recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

 

Cada parte de una célula está protegida por un nutriente antioxidante diferente – es por eso que solo una ingesta completa de nutrientes puede protegerte-. Por ejemplo, algunos nutrientes defienden contra el ataque de radicales libres en la sangre que rodea la célula, otros defienden el exterior de la pared celular, otros defienden el interior de la célula y todavía hay otros nutrientes que protegen las mitocondrias – las fábricas de energía de las células humanas-. Así que se requiere una gama de antioxidantes exógenos y endógenos:

  • carotenoides (como el beta-caroteno, licopeno, luteína y todos los otros compuestos de colores – amarillo, rojo, naranja y azul – que se encuentran en frutas y verduras)
  • Compuestos que contienen ácido lipoico y glutatión- para proteger el interior de las células
  • coenzima Q10 para proteger las mitocondrias y, por tanto, importante en cualquier estrategia de lucha contra el envejecimiento.
  • flavonoides para defender el ADN, la elastina y las fibras de colágeno que dan a la piel su firmeza y textura, haciendo así que pueden ayudar a retrasar la aparición de signos de envejecimiento
  • enzimas : SOD, catalasa, glutatión peroxidasa – para neutralizar los radicales libres en todas las células. Son antioxidantes endógenos producidos por el organismo, no introducidos con la dieta, pero necesitan metales traza derivados de los alimentos – selenio, cobre, zinc, y manganeso – para funcionar correctamente.
  • vitamina C para proteger los fluidos extra celulares y revitalizar
  • la vitamina E para defender las paredes celulares
  • Vitaminas solubles en agua: las vitaminas B y C pueden tomarse con el estómago vacío o con comida.
  • Nutrientes solubles en grasa: vitamina A, D y E, ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6) y CoQ10 son los mejores para tomar con comida.

 

Como veis disponemos de un fantástico arsenal al que poder echar mano capaz de compensar este desequilibrio a parte de una buena dieta  y disponemos ya de la tecnología suficiente para averiguar en qué estado oxidativo nos encontramos, si, tal como afirman todos los entendidos esta medida es un indicador representativo  de posibles enfermedades futuras ¿no es prácticamente de cajón que evaluemos nuestro estado para así poder tomar medidas al respecto?

Yo lo tengo claro.¿ Y vosotros?

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