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Fuente: atravesdevenezuela.blogspot.com
¿Superas ya los 35 ó 40 años? Entonces, seguro que uno de los problemas cutáneos que más te preocupan son las arrugas. Existen numerosos tratamientos que ayudan a mejorar el estado de la piel sobre todo a base de colágeno y ácido hialurónico, que “rellenan” las arrugas y provocan un efecto rejuvenecedor en la piel. Pero los hábitos de vida saludables también pueden contribuir en gran medida a prevenir arrugas posteriores y el envejecimiento prematuro. A continuación describimos cuatro factores que deberías evitar en la lucha contra las arrugas: el sol, el tabaco, el alcohol y el estrés.

La obsesión por coger color

Hoy en día, los casos más llamativos de envejecimiento prematuro por el sol, se de deben a la tanorexia, que es una enfermedad que consiste en la obsesión por broncearse la piel. Insistimos en evitar tomar el sol en las horas centrales del día y usar fotoprotección, que debería ser muy alta, al menos durante los primeros días de exposición, que debe ser progresiva, comenzando con periodos muy cortos al sol. Aún así, los expertos aconsejan que la mejor manera de evitar que el sol influya en la aparición de las arrugas es evitarlo por completo. Por otra parte, se conocen otros beneficios que aporta el bronceado y tomado con moderación y siguiendo las pautas adecuadas, puede resultar saludable, sobre todo para la estimulación del sistema inmunológico y la asimilación de la vitamina D.

Los vicios del tabaco y el alcohol

Es uno de los factores que más influyen en la aparición de arrugas. Los fumadores suelen tener el cabello reseco y la piel también seca, debido a la disminución de la hidratación del estrato córneo de la cara, lo que lleva a la aparición de arrugas prematuras.
Por otra parte, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) adviete de que “produce el aumento de radicales libres que dañan las membranas celulares y rompe las fibras elásticas que soportan la piel y le dan resistencia. Además, la acumulación de deshechos de elastina en la dermis degeneran el colágeno que hay alrededor”.
Los cambios en los fumadores comienzan a partir de los 35 y suelen padecer arrugas más estrechas y profundas que los no fumadores que, por el contrario, son más abiertas y redondeadas.

El tabaco contribuye de manera muy significativa en la aparición de arrugas tempranas. Según la AEDV, “entre los 40 y los 49 años, los fumadores tienen las mismas posibilidades de aparición de atrugas que una persona no fumadora que tenga entre 20 y 30 años más”.
El alcohol contribuye, de igual manera, a la aparición de arrugas antes de tiempo, sobre todo si se toman destilados como el whisky o el vodka de manera muy continuada. En cambio, los expertos aseguran que la ingesta de vino con moderación (1 ó 2 copas al día) favorece el mantenimiento saludable de la piel, debido a su alto contenido en resveratrol, maravilloso antioxidante.

El trabajo, los niños, las deudas, la casa… ¡estrés!

“El estrés provoca una micro-inflamación en la piel que la hace más vulnerable al sol y otros agresores”, de acuerdo con la AEDV. Contribuye a la pérdida de cólageno y, por tanto, se forman las arrugas y las líneas de expresión.
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