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Estimado paciente, soy su farmacéutica, sí, la que le atiende y le aconseja, la que le consuela si es necesario, y que supone la primera respuesta para sus problemas de salud: “tengo tos”, “me duele la cabeza”, “tengo acidez de estómago”, “¿cómo me tomo la pastilla?” Se trata de todas aquellas patologías sencillas en las que  podemos ayudar y lo hacemos encantados porque nos gusta y amamos la profesión.
Ahora soy yo quien necesita contar cómo me siento. Durante estos últimos años, los farmacéuticos hemos estado sometidos a una intensa operación de acoso y derribo orquestada por administraciones de todos los colores, hemos sufrido cientos de decretos encaminados a disminuir el gasto del usuario en recetas, el mal llamado “gasto farmacéutico”, porque no es un “gasto” y tampoco es “farmacéutico”. La salud es una inversión  de futuro, ya que si ahora se toma su pastilla para la tensión o para el colesterol evitará problemas mucho más graves el día de mañana. Pero la administración mira para otro lado y sólo le importa el gasto de hoy. Estamos cansados de proclamar que usted no toma la medicación por gusto sino por necesidad, porque se lo recetó su médico.
El medicamento en España es de los más baratos de Europa. Si se bajara más el precio, los laboratorios no querrían fabricarlo, no podrían invertir en nuevos tratamientos. Y esta situación comienza a vislumbrarse:
ayer vino a vernos un colaborador y amigo. En su laboratorio, muy importante en España, han echado a toda la red de ventas a la calle: 200 personas con sus hipotecas, su familia, sus gastos,.. Todo porque el laboratorio ha decidido que no va a invertir ni un “duro mas en España”.

 El temido euro de Cataluña

Querido paciente, también quiero compartir mi opinión con usted sobre la implantación del euro por receta en Cataluña. Creo que es una medida recaudatoria no sanitaria, y el copago a punto de implantarse el 1 de julio,  aún más. Nos quedamos sin palabras ante la salida de casi 500 medicamentos para patologías menores del sistema nacional de salud… Estas medidas limitan el acceso al medicamento, lo que puede suponer el incumplimiento de los tratamientos prescritos. Y, ¡lo importante para nosotros es su salud!
El sistema sanitario está en quiebra y no es su culpa ni la nuestra, ni del médico, ni de la enfermera, sino de una mala gestión y ¿dónde están los responsables?
Existe  un reciente estudio del centro de negocios IESE Business School, de la Universidad de Navarra, que tras revisar los sistemas de copago de diferentes países, concluye que, “lo  más eficiente y menos costoso para el sistema es implantar la tasa en los servicios donde se ha demostrado que tienen menos repercusión sobre el estado de salud de la población”. Así, entre la alternativa de implantarlo en la atención primaria o en Urgencias, los autores del trabajo consideran que es mejor la segunda opción. Tal vez se equivoquen, pero, si de verdad hay que implantarlo, ¿porque no estudiarlo con calma y averiguar donde causa menos perjuicio al usuario?

En lugar de plantear otras alternativas para hacer sostenible el sistema sanitario, con la tasa del euro por receta la Administración vuelve a dirigir hacia el medicamento su estrategia para reducir el gasto sanitario, cuando se trata de una partida sobre la que ya se ha actuado de manera reiterada en la última década. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad sobre la prestación farmacéutica, correspondientes al año 2010, las farmacias contribuimos a sufragar el 6,48 % del coste anual destinado a los medicamentos con fondos públicos. Esta aportación la realizamos sólo con las normativas de márgenes, aportaciones y deducciones a los medicamentos, es decir, que no se incluye el impacto de otras medidas.

 Medidas improvisadas, falta de preparación y dispensación deficiente

Además, las farmacias son por “imperativo legal” los centros recaudadores de la tasa, tarea administrativa que no nos corresponde. Y las medidas destinadas al “ahorro” también han contribuido a empeorar el funcionamiento del sistema de otras formas: el sistema de receta electrónica  se “cuelga” continuamente y en muchos casos no podemos atenderle porque la red no funciona. No es culpa nuestra, el sistema simplemente no está preparado técnicamente para esa pesada carga.
No sabemos lo que pasará el 1 de julio, en Cataluña se ha pedido un aplazamiento a tavés de múltiples organismos pero se ha hecho caso omiso, tal es la avidez por el dinero que tienen nuestros políticos. Y el sistema sigue sin estar preparado… Por otra parte, las farmacias no podemos asumir más nuevas tareas administrativas que dificulten o impidan la dispensación.

Unidos, pacientes y sanitarios, podemos aportar soluciones a la Sanidad

Tal es el panorama, que asusta, pero siéntase protegido porque seguiremos luchando contra corriente por su salud. Nos gustaría que compartiera nuestra opinión, y que se “indignara” con nosotros, si así lo siente. Quéjese, llame al 061, Sanitat respond, reclame, moleste, no deje que se salgan con la suya. El sistema sanitario español era de los mejores del mundo, la envidia de todos los países industrializados y queremos que lo siga siendo.
 
Y para hacer esta crítica constructiva, lo mejor es que entre todos busquemos posibles soluciones. Desde aquí le invitamos a que haga su pequeña contribución. ¿Cómo arrreglaría el sistema sanitario? En Estados Unidos, en el 2009, convocaron un concurso entre una fundación y una
compañía de seguros con 10 millones de dólares como premio para aquel que lograse arreglar su sistema sanitario. Suponemos que el concurso quedó desierto pero no tenemos esa información. Nosotros no perdemos la esperanza. Cliquea aquí para leer más.
 
Un abrazo “terapéutico”. Puede que tarde o temprano sea lo único que podamos darle.
 
Con cariño,
su farmacéutica.
Fuentes:
https://afb.es
 
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