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Consejos para controlar la dermatitis
 atópica de tu hijo. 
La dermatitis atópica es una enfermedad crónica (de larga duración) e inflamatoria de la piel, que suele desarrollarse en las primeras etapas de la infancia. Generalmente va mejorando, o incluso desaparece, a lo largo de los años; aunque en algunos adultos continúa. Se alternan periodos de remisión (la piel está seca pero no presenta lesiones) con exacerbaciones o brotes (la piel se vuelve más reseca, está enrojecida e inflamada y se siente picor). Las zonas de la piel afectada pueden cambiar de color, más claro o más oscuro. Las lesiones pueden infectarse, no respondiendo al tratamiento. Aunque la dermatitis atópica no suele ser una enfermedad grave de por sí, origina una serie de trastornos muy molestos, como prurito (picor), problemas de sueño, alteraciones psicológicas e, incluso, en los casos severos puede ocasionar absentismo escolar o incapacidad laboral. Durante la infancia, las zonas de piel que con mayor frecuencia se afectan son los pliegues (detrás de las rodillas, pliegue interior del codo, axilas, ingles), la nuca y el dorso de los pies y de las manos. La piel de las zonas afectadas aparece pálida, engrosada, seca, que se descama, y con costras facilitadas por el rascado. En la edad adulta, se presenta en cara y nuca, hombros, pecho y pliegues de las extremidades.

Existen muchos factores desencadenantes que empeoran la dermatitis atópica; entre los más frecuentes en la vida diaria se incluyen :

  • algunos tipos de jabón o geles de baño o diversos alérgenos (polen, polvo, pelo de animales, etc., o la alergia a determinados alimentos), así como las infecciones y el estrés. Se debe mantener una buena hidratación de la piel y evitar su contacto con sustancias o productos irritantes. 
  • La ropa no debe ser ajustada y las partes que contactan con la piel deben ser de tejidos suaves (incluida la ropa de la cama) y no tener costuras gruesas. El algodón y los tejidos de lino también son adecuados, mientras que la lana y las fibras sintéticas deben evitarse. 
  • En los bebés se cambiará el pañal en cuanto esté húmedo. 
  • El calzado debe ser de cuero o tela y estar bien aireado. Las zapatillas deportivas sólo se utilizarán durante el tiempo que se esté haciendo deporte. 
  • La ropa se lavará con detergentes hipoalergénicos o con jabón para ropa delicada, que no contenga lejía, suavizantes ni fragancias. Es preferible usar detergentes líquidos para evitar que queden residuos. Se aclarará bien con un enjuagado y/o un centrifugado adicionales. Sedebe de lavar la ropa que se ha comprado antes de su primer uso. 
  • Deben evitarse los cambios bruscos de temperatura, y las temperaturas extremas (tanto frío como calor). Los ambientes con aire excesivamente seco son perjudiciales, puesto que resecan la piel. Se usarán humidificadores tanto en invierno (porque las calefacciones secan el aire) como en verano (ya que los aparatos de aire acondicionado absorben la humedad del aire), sin abusar, porque el exceso de humedad también es perjudicial. 
  • Se aconseja el baño o ducha diario corto (5-10 minutos), evitando el agua caliente, con jabones especiales para pieles atópicas, en poca cantidad, y aplicado con la mano en lugar de con esponja. Se secará la piel con toallas de algodón fino, sin frotar, y después se aplicarán productos emolientes (su eficacia aumenta si se aplican cuando la piel está ligeramente húmeda) y, en su caso, el tratamiento tópico recomendado por el médico. 
  • Aunque existen variaciones individuales, el agua del mar generalmente es beneficiosa, mientras que los productos químicos del agua de las piscinas pueden provocar inflamación y/o prurito en algunos pacientes. Inmediatamente después de bañarse en el mar o la piscina, debe eliminarse la sal o cloro con agua corriente y aplicar un producto hidratante.
  • Durante la exposición solar se utilizarán productos fotoprotectores adecuados , hipoalergenicos   sin perfumes y se evitará el calor excesivo que haga sudar, puesto que causa irritación y picor. 
  • Se debe evitar el estrés emocional y la práctica de ejercicios intensos, porque pueden contribuir como factores desencadenantes de los brotes, así como aumentar el picor. Entre las estrategias para disminuir el estrés se incluyen: 
    •  Que el paciente y los familiares conozcan la enfermedad, siendo conscientes de que su curso es largo (crónico).
    • Si le resulta difícil sobrellevar esta enfermedad crónica, el paciente puede recibir apoyo o terapia de un consejero especializado, incluso apoyo psicológico, especialmente los adolescentes que consideran que las lesiones les desfavorecen.
    • Las organizaciones de apoyo también pueden ayudar al paciente
  • Mantener las uñas cortas y limpias disminuye los daños por el rascado y la infección.
  • Para evitar dispersar el polvo en el aire, la limpieza de la casa se realizará con paños humedecidos y el suelo se aspirará y/o fregará en lugar de barrer. Se procurará realizar la limpieza cuando esté ausente el paciente y, si es éste quien realiza la limpieza, empleará guantes de goma encima de otros de algodón y no utilizará detergentes agresivos. Se evitarán objetos que acumulan polvo (alfombras, moquetas, cortinas, peluches, etc.).
  • En general, no hay restricciones en la dieta: ningún alimento está contraindicado. No obstante, se deben tener precauciones con ciertos alimentos. Los alimentos ácidos (cítricos,tomate, etc.), que pueden irritar la piel de los pacientes con dermatitis atópica al ingerirlos o manipularlos. Las fresas, marisco, etc. contienen histamina, o pueden liberar esta sustancia,sobre todo si se consumen en grandes cantidades, pudiendo desencadenar prurito. Esconveniente no ingerir salazones, picantes y alimentos con muchas especias. Los pacientesque noten empeoramiento con algún alimento deben consultar a su médico.
  • Se pueden tener animales domésticos, excepto si se padece alguna alergia relacionada(pelos, plumas, caspa, picadura de pulga, etc.).
  • No existen contraindicaciones para que los niños con dermatitis atópica reciban el calendario vacunal completo (excepto en los niños con alergia a proteínas de huevo, que no podrán recibir vacunas que las contengan). La vacuna de la varicela está especialmente indicada sino se ha padecido la enfermedad. No deben administrarse vacunas con virus vivos (poliomielitis,sarampión-parotiditis- rubéola, varicela) si se siguen tratamientos con corticoides por vía oral o intramuscular.

La Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (ADEA) ha preparado un
documento, escrito por cinco expertos europeos, con consejos prácticos para que los padres puedan ayudar a sus hijos en el manejo de la enfermedad. Estos consejos se presentan resumidos en la tabla siguiente:


Decálogo de consejos a los padres para ayudar a controlar la dermatitis atópica de sus hijos
1. Prepárate para prevenir
Se proporcionan consejos para ayudar a identificar los desencadenantes de la aparición de
brotes de dermatitis atópica, y así intentar prevenirlos. No obstante, se señala que no todos
los brotes se pueden relacionar con desencadenantes específicos y que algunos brotes no
se pueden evitar incluso con el mejor cuidado y tratamiento, por lo que los padres no deben
culparse a sí mismos cuando aparecen brotes en sus hijos.
2. Informa al profesor
Los padres deben informar al personal de la guardería o profesores del colegio sobre la
dermatitis atópica de sus hijos, incluyendo las medidas que se están tomando para evitar la
aparición de brotes, proporcionando una lista de sustancias o de actividades que el niño debe
evitar, las cremas hidratantes o jabones de mano especiales que lleva para usar en el colegio,
etc.
3. Elije bien las prendas de vestir
Lo mejor es evitar prendas ajustadas, ásperas o que arañen, o llevar demasiado abrigo (el
sobrecalentamiento y la sudoración irritan la piel). El algodón y las mezclas con algodón son
las mejores opciones, mientras que la lana y algunos sintéticos pueden irritar la piel. Se deben quitar las etiquetas interiores de las prendas.
4. Conciencia a tu hijo
Es importante que los niños vayan tomado el control en el manejo de la dermatitis atópica
según van haciéndose mayores, por lo que se les debe enseñar cómo llevar a cabo las medidas para prevenir los brotes, y recordarselo de forma periódica. Por ejemplo, deben saber que siempre tienen que darse una ducha, y posteriormente hidratar su piel, después de hacer natación o practicar deporte; que deben evitar rascarse; que continuamente deben usar cremas hidratantes; o que deben seguir tomando acciones preventivas incluso cuando se sienten bien.
5. Mantén el rascado bajo control
El niño siempre debe tener cortas las uñas, para minimizar el daño en la piel con el rascado.
Si se rascan por la noche, se pondrán unos guantes suaves para dormir con ellos. Los niños
pueden intentar calmar el picor pellizcándose la piel en lugar de rascarse, o colocando un
objeto frío sobre la zona irritada.
6. No te olvides de las estaciones del año
Tanto el aire acondicionado como la calefacción secan la piel, por lo que la rutina de hidratación debe mantenerse a lo largo de todo el año. En los días fríos las actividades o juegos deben practicarse en el interior. Se deben evitar temperaturas muy calientes (los termostatos debenponerse a 20­C). Cuando los niveles de polen estén elevados se bañará al niño por la noche para eliminarlo antes de la hora de dormir. En los días soleados, se utilizarán cremas con filtrosolar adecuadas para pieles sensibles.
7. Hidratar, hidratar, hidratar
El uso frecuente de cremas hidratantes previene la sequedad de la piel y que ésta se lesione.
Los profesionales sanitarios informarán a los padres sobre qué productos serían más adecuada para su hijo. En la jerga médica se llaman emolientes y se presentan en distintas formas (como cremas, geles y pomadas) y formulaciones. Si una crema no es efectiva en un niño, se probará con otras hasta encontrar la más adecuada. El niño debe llevar la crema hidratante a la guardería o colegio, para poder aplicarla cada vez que la piel se reseque o después de actividades como la natación
8. Atención a la comida
Ciertos alimentos pueden desencadenar la aparición de eccema en aproximadamente el
10% de los niños. Leche, huevos, cítricos, chocolate, cacahuetes y algunos colorantes son
los alimentos más problemáticos. Si se sospecha que un alimento está causando la aparición
del brote, debe comentarse con el pediatra, para que solicite las pruebas necesarias.
 
9. La hora del baño
La temperatura del cuarto de baño no debe ser muy alta. El agua estará tibia. Se realizará
una vez al día y no se prolongarán durante más de 20 minutos. Es preferible la ducha al baño(excepto cuando se van a administrar productos hidratantes disueltos en el agua). Se utilizarán productos hidratantes especiales, hipoalergénicos y sin fragancia; evitándose los productos con jabón. El secado se realizará cuidadosamente con toalla, sin frotar la piel. Después del baño se aplicará una crema hidratante.
10. Administrando el tratamiento adecuado
La dermatitis atópica es una enfermedad complicada y, aunque por el momento no existe
cura, se dispone de numerosos tratamientos; algunos para usarse de forma regular para evitar la aparición de brotes, y otros para usarse durante un periodo de tiempo más corto para tratar el brote. Cada niño es diferente y encontrar su tratamiento más adecuado puede llevar algún tiempo. Los padres, o los propios niños, deben colaborar activamente con el pediatra para observar la eficacia de cada tratamiento, así como para que los tratamientos se usen según las recomendaciones. Es importante conocer cuándo y cómo se debe aplicar y en qué cantidades.No debe tenerse miedo a preguntar al pediatra cualquier duda y es conveniente apuntar la información. Además de los tratamientos recomendados, hay programas educacionales y reuniones de apoyo que sirven de ayuda para disfrutar una vida plena.Es frecuente la necesidad de tratamiento cutáneo local, con pomadas con corticoides o con componentes inmunosupresores que disminuyen la reacción alérgica. Debe evitarse el rascado de las lesiones ya que no sólo empeoran sino que suelen infectarse En el caso de sobreinfección, pueden ser necesario el tratamiento antibiótico local u oral, según la extensión, tipo de infección y edad del paciente, así como el tratamiento con antihistamínicos para disminuir el picor si este es muy intenso.
Información editada y resumida del documento “Consejos prácticos para ayudarte
a controlar los eccemas de tu hijo y evitar los brotes” (2010), escrito por cinco expertos
europeos: Dr. E.A. Holm (Dinamarca), Prof. Cambazard (Francia), Prof. Fölster-Holst (Alemania),
 
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