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El frío, la nueva arma contra la grasa localizada

Sin cirugía, sin tubitos que atraviesen la piel del paciente, sin ningún tipo de elemento que invada su cuerpo. La propuesta más moderna de la medicina estética apuesta al frío para deshacerse de los  antiesteticos michelines rebeldes que se atrincheran en la zona abdominal y resisten el ejercicio y las dietas.




Criolipólisis es el nombre de esta nueva arma letal, que consiste en el enfriamiento no invasivo de las células grasas, los indeseables adipocitos. El efecto se logra por medio de un dispositivo especial que administra el frío sin afectar la piel, los músculos ni ningún otro tejido. Una vez muertas las células grasas, sólo resta esperar que el propio cuerpo se ocupe de metabolizar sus restos.

“Es un procedimiento revolucionario, totalmente ambulatorio y no invasivo, que una vez aplicado y obtenidos los beneficios no debería repetirse, ya que si uno logra destruir la grasa localizada, ésta no debería volver”

El dispositivo Zeltiq, desarrollado por investigadores de Harvard, en Estados Unidos, consta de un aplicador que se coloca en la zona por tratar. Durante la hora que dura cada sesión, administra frío en forma controlada, alternándolo con ciclos de vacío y de no frío. El procedimiento no requiere anestesia ni ninguna otra preparación especial, más que armarse de paciencia para quedarse sentado o recostado durante cada una de las sesiones de frío.

Esta tecnología cuenta con el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de los Estados Unidos, y de sus pares europeos, canadienses y argentinos.
Destruir y limpiar

¿Cuáles son las ventajas de este nuevo procedimiento por sobre los tratamientos existentes para combatir la adiposidad localizada? “Permite tratar la grasa sin cirugía , hasta ahora, la única manera que existía de producir una lipólisis [destrucción de las células grasas] en forma no invasiva era a través del ultrasonido, que hace cavitar la célula grasa y la destruye.”

El procedimiento Zeltiq lo logra a través del frío, que se hace llegar a los depósitos de grasa que se encuentran debajo de la piel, sin dañarla. “Sabemos que a determinada temperatura, en el interior de la célula grasa, se producen cristales que llevan a la apoptosis (muerte celular programada) de la célula, seguida de su lenta disolución y de la liberación gradual de los lípidos”.

Una vez producida la destrucción del adipocito, es el mismo organismo el que se encarga de limpiar los desechos. “La membrana celular de la célula es procesada por el sistema linfático, mientras que su contenido de ácidos grasos vuelve a la sangre. Es como si la persona hubiese comido una comida rica en grasas. Si el paciente durante la semana posterior al procedimiento se cuida, va a absorber una menor cantidad de esas grasas.”

Pero, una vez fuera del adipocito, ¿la grasa no vuelve de nuevo a recomponer los rollitos perdidos? “Si uno logra destruir las células grasas, no debería haber necesidad de repetir el procedimiento”, se requiere de dos a tres meses de evolución para observar los efectos del tratamiento.

Es que la criolipólisis genera un proceso inflamatorio local que ha de ser resuelto por el mismo organismo. “El paciente, luego del tratamiento, lo único que nota es que la zona tratada queda un poco dura, ero tanto el enrojecimiento de la piel en la zona tratada como el endurecimiento desaparecen enseguida”.

“Los efectos se van viendo en forma paulatina, y a los dos o tres meses uno realmente sabe cuáles son sus resultados -agregó-. El 50% de los pacientes requerirá una sesión más; otro 25% requerirá dos sesiones, y un 25% ninguna más.” 

Como todo tratamiento médico, la criolipólisis tiene contraindicaciones: no puede aplicarse durante el embarazo; tampoco en tejidos con cicatrices o afecciones cutáneas, como dermatitis o eczema; ni en personas con crioglobulinemia o criohemoglobinuria paroxística.

“Lo que debe quedar en claro es que no es una técnica para bajar de peso, sino para aquellas personas que han bajado de peso o que, aun estando delgadas, tienen zonas de grasa localizada que persisten a pesar de dietas y ejercicio”.
fuente: la nacion
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